El arte perfecto del maniquí – www.mimaniqui.es

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Descubre la evolución y el uso generalizado del maniquí en el arte

Lo recomendaban y a la vez advertían sobre los peligros de usarlo demasiado. Los artistas siempre tuvieron una relación compleja y contradictoria con los maniquíes, sustitutos de los modelos de carne y hueso, ideales para soportar días posando sin quejarse, pero desprovistos de vivacidad y espontaneidad. En el París del siglo XIX, en aquel momento el centro mundial de la industria del maniquí, se introducían mejoras y novedades para acercarlos cada vez más al cuerpo humano.

De ser una herramienta en el estudio, tan necesaria para el pintor como los pigmentos, el caballete o los cepillos, pasó a ser un objeto asociado al fetiche y, conforme avanzaba el siglo XX, una obra de arte en sí mismo. Disponibles también en modelos femeninos e infantiles, las figuras se aproximaron, desde el siglo XIX, cada vez más a la realidad, con esqueletos articulados y exteriores acolchados, diseñadas para conseguir la fluidez de los movimientos y poder retener la posición que se les daba.

Conforme se terminaba el siglo XIX, el maniquí empezó su transformación hasta convertirse en icono y musa.
Del estudio al escaparate de una tienda El siglo XX significó un paso importante, los maniquíes para escaparates.
En la muestra, catálogos de fabricantes y modelos de cera para tiendas ilustraron cómo en menos de una generación las figuras habían evolucionado hacia una versión estilizada y artística de la realidad.

En el S. XXI, el maniquí continúa evolucionando en colores, formas, composiciones, materiales… todo lo imaginable puede ser posible para crear una auténtica obra de arte: El maniquí.
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Conoce nuestra colección en el siguiente enlace:
https://www.mimaniqui.es/es/29-maniquies

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